El domingo 11 de septiembre tuvo lugar en La Plata algo muy esperado por mí, y por mucha gente. Por fin, después de mucho tiempo de bregar para que se reconozca el patrimonio que los platenses tienen en el monumental Cementerio, se pudo realizar la primera visita guiada para el público en general, que en esta ocasión estuvo dedicada a la simbología funeraria masónica.

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La entrada del Cementerio, una increíble mañana de sol.

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El intendente Pablo Bruera y la entrada del Cementerio.

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Bruera, el director del Cementerio Pablo Nassola y la investigadora María Carlota Sempé, quien hace muchos años que se dedica a descifrar el rico patrimonio de la necrópolis platense. Como bien dijo en la presentación de las visitas, “hay más platenses dentro del Cementerio que afuera”. Ella, luego, guió a las cerca de 20 personas que se animaron a visitar el Cementerio por placer un domingo al mediodía.

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Ejemplares del libro El cementerio de La Plata y su contexto histórico, una serie de monografías compilada por María Carlota Sempé y Olga Beatriz Flores. Fueron entregados en la presentación a los trabajadores del camposanto.

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El comienzo de la visita. María Carlota Sempé, con un megáfono colgando del hombro, hablaba de la simbología de la entrada del Cementerio.

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Más imágenes de la visita.
Luego de la visita, que fue breve pero jugosa, me quedé charlando con María Carlota, que me contó, entre otras cosas, que gran parte de su trabajo tuvo que hacerlo con “fotos robadas”, por la prohibición de tomar imágenes que hubo durante mucho tiempo en el lugar. Le conté de mi carta de lectores al diario El Día en 2007, por un problema similar.
Los dos festejamos que ahora va a haber más libertad para investigar, para fotografiar, para admirar la belleza que hay en el Cementerio. Porque como siempre digo, el Cementerio es un museo al aire libre de arte, de arquitectura, de antropología.
“Si uno quiere conocer la ciudad, tiene que venir al Cementerio”. Así lo resumió Carlota en la presentación, y no voy a agregar más.
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Añado esto. Después de la visita, decidí hacer algo que nunca me había tomado el trabajo de hacer: dar toda la vuelta por afuera al Cementerio. Descubrí así que tiene en total seis entradas, y ésta, sobre 137, es casi tan grande como la principal.
Y por media hora me perdí de conocer el Cementerio Israelita. Pero ésa será otra historia.