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MisCeláneas 2008.2

Hoy para Abril, Cuqui, Lord Byron

I. Debo antes que nada anunciar que Lord Byron está bien, muy bien. De hecho, hoy, miércoles 16 de julio, una semana y un día después del incidente, le di un poco de alimento balanceado y pudo masticarlo casi sin problemas. Se ve que la mandíbula, fracturada en su rama ascendente izquierda, está soldando a la perfección. Le quedará un poco torcida, pero eso es el minúsculo óbolo que le pagamos a la Parca para seguir en este mundo.

Haré un breve resumen de nuestras aventuras veterinarias.

Luego de la mordedura, luego de levantarlo en andas y ver la sangre que chorreaba por su boca y nariz, no quise hacer nada salvo acariciarlo y verlo morir. Pero eso no sucedió, y lo metí en una caja y lo llevé, primero, a Los Cardales, aquí en City Bell. Pero eran más de las dos de la tarde, y había cerrado. Lo único abierto era Trudys, sobre Centenario. Allí fuimos, y quedó internado, con suero, ya que tenía, según el amable veterinario, fractura del cornete nasal y alguna otra cosa, probablemente una fractura. Un par de días después, me confirmaron la rotura ósea, y me dijeron que si aceptaba lo operarían esa misma mañana. Pero el precio era más de lo que podía pagar, así que lo saqué de allí y lo llevé a la Facultad de Veterinaria de La Plata.

Esa mañana lluviosa, la del 11 de julio, la pasamos bien. Lo revisaron, lo durmieron y lo vendaron. Me dijeron que no hacía falta operarlo, que era un gato chico y fuerte, que solo se curaría. La venda, me explicaron, era para que la mandíbula se mantuviera en su sitio.

Estudiantes alrededor del gato, recién anestesiado.

Los especialistas.

Primer plano del bozal gatuno. Las patitas están peladas porque allí fue donde le inyectaban el suero.

El caso es que me lo llevé a casa e intenté darle papilla (alimento balanceado mojado en agua tibia). Y nada. Byron se desesperaba con las vendas.
Hasta que al otro día, al levantarme, vi que se había quitado todo. Lo cargué en un remís y lo llevé a Los Cardales, que en ese horario (mediodía) sí podía recibirme. Le terminaron de sacar la venda y me dieron una pasta de proteínas para que coma.
Y eso fue todo.

Esta foto es del lunes 14, la primera vez que tomó leche en una semana.

II. El domingo fue el cumpleaños número 10 de Abril. Su primera década. Borges decía, citando a Leonor, su madre, que tenemos la superstición del Sistema Métrico Decimal, que nos dominan los números terminados en 0. Es posible. Yo, reflexionando sobre mi vida, veo un ciclo, una vuelta completa, cumplida en estos diez años. Acontecimiento que, por otra parte, tendrá su post propio, no puedo prometer cuándo.

Abril.

Abril en la cama elástica.

Yo en la cama elástica.

III. El ocaso del sábado 12 de julio fue interesante. Iba a encontrarme con Graciela frente al Pasaje Dardo Rocha y, lo que nunca, se me ocurrió doblar por 47 desde 6 hasta 7. Es la manzana del Banco Provincia, rodeada por jardines y altos árboles. Y descubrí que a los pájaros del lugar les gusta salir (como a mí) a la hora en que el sol muere. Las bandadas que iban y venían conformaban un espectáculo impresionante, del que yo era el único espectador… y había mucha gente pasando por la cuadra, lo cual volvía todo aún más surrealista.

Luego el mundo volvió y yo volví al mundo.

El Pasaje.

La esquina de 6 y 50 bajo el Obelisco, el Omfalos de La Plata (no en vano allí hay una reproducción del plano de la ciudad).

IV. El 14, por la tarde, Graciela y yo fuimos hasta un taller mecánico para pedir un turno. Estábamos cerca de 17 y 72, una zona antigua y extraña de la ciudad. El sol poniente, ayudado por la densa humedad de estos días de verano alucinatorio, doraba la calle, transformando el lugar en una máquina del tiempo.

V. Ya saben que amo el frío, el invierno, las nubes grises. Pero estos días luminosos me provocan un dolor en el corazón, mezcla de melancolía y secreta felicidad. Una miel de rayos de sol fluye por mis venas. El mundo se deja amar con facilidad, pese a la humedad que afloja mis huesos (ya estamos viejos, ver punto II de esta misma MisCelánea) e impide que se seque la ropa que tengo en la soga. Estamos viviendo un impasse del calendario, nos hemos transportado en el tiempo hasta un lugar que no existe. Lástima y suerte que no durará.

VI. Ya las cuatro y cuarto de la tarde del 17 de julio, llegó la tormenta. El verano no duró.

VII. Esta tapa de hoy, del diario platense Diagonales, habla por sí mísma. No voy a hacer comentarios.

¿La quieren ver más grande? Hagan click acá.

Ayer, 8 de julio, hubo una mañana espléndida. Es cierto que la humedad era tremenda, pero el brillo del sol la hacía olvidar. Estuve en cueros toda la mañana, tomando mate con yerba Cachamay, preparando las tarjetas para el cumpleaños de Abril (que es este domingo 13), escuchando a Coldplay.

Le mandé un mensaje a Graciela donde le decía que

me siento Jim Morrison ja ja ja

A la una y media de la tarde, después de haber comido sánguches de jamón y queso roquefort, estaba leyendo La cámara lúcida, un ensayo sobre fotografía escrito por Roland Barthes. La puerta estaba abierta. Byron recién había salido. Me levanté, cerré la puerta y me dispuse a bañarme. En eso golpean: era el nene de al lado, Paulo, diciéndome que

el gato marcelo el gato el gato el gato

Salí volando y encontré a Byron, a Lord Byron, tirado en la tranquera, con la boca y la nariz llenas de sangre, casi inconsciente. “Lo agarró la perra de al lado”, balbucearon los chicos. Lo levanté y lo llevé a la pileta, para lavarlo. No tenía heridas externas. Sólo sangre en la boca. Lo llevé al pasto, dispuesto a verlo morir. Mis lágrimas caían sobre su pelo lustroso.
Pero no. David, mi vecino, me alcanzó una caja. Lo metí ahí, con casi ninguna esperanza, y me decidí a llevarlo a una veterinaria. Terminé en Trudys, en el Camino Centenario, donde lo atendieron con todo el amor y la eficacia. Como si fuera un hijo. Mi hijo.

Ahora está en lo de Graciela. Son las doce y cinco del 10 de julio. Voy a ir a buscarlo.

Ya lloré bastante. Ahora tengo que cuidarlo.

***

Pocos minutos antes de

el gato el gato el gato

estuve disfrutando del sol, tomándome fotos. Esta es con el Lord. Por alguna razón que va más allá de lo que pasó después, que trasciende el dolor de lo que sucedió después, esta foto me atrae. Es un símbolo privado, imposible de compartir.
Lord Byron, el gato que una lectora de este blog comparó con los gatos birmanos, está mordiéndome el brazo, feliz de que lo tenga encima.

Google piquetero

El 26 de junio de 2002, la Policía bonaerense cargó de forma muy violenta sobre un piquete que tenía cortado el Puente Pueyrredón, que une Avellaneda con la ciudad de Buenos Aires. Como saldo de la tremenda represión, que incluyó disparos con balas de plomo, murieron dos militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, provenientes de Lanús: Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.

Quedaron imputados el comisario inspector Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta por los homicidios, y los entonces policías Félix Vega, Gastón Sierra, Lorenzo Colman, Carlos Quevedo y Mario de la Fuente por el delito de encubrimiento agravado, y, finalmente, al actuar como policía durante la represión el ex agente Francisco Robledo, por el delito de usurpación de “títulos y honores”. El juicio duró unos nueve meses, y el 9 de enero de 2006 el Tribunal Oral Nº 7 de Lomas de Zamora condenó a reclusión perpetua a los dos primeros y a penas menores a los restantes.

Hace poco se cumplieron seis años de los hechos. Como cada aniversario, hubo marchas y reclamos por la condena del autor intelectual de la llamada ‘Masacre de Avellaneda’.

Y esta vez, en La Plata, hubo algo que no fue reflejado con mucho espacio en los medios, pero que puso una nota estética en todo este terrible asunto. Un grupo de artistas, que estoy tratando de identificar por la web, pintó este logo modificado de Google, con las caras de los dos muertos, en el paredón de la cancha de Estudiantes de La Plata (1 entre 56 y 57):

Como original, es original. Acá les dejo otra imagen, tomada desde la vereda de enfrente, vista que lamentablemente queda cortada por una columna de alumbrado.

No se llega a apreciar en la primera imagen, pero arriba a la izquierda hay una dirección de Internet: http://www.buscarjusticia.linefeed.org/

Al entrar allí, se ve lo mismo que la pintada:

No estoy seguro, pero creo que es una creación del mismo grupo que pintó otro impresionante mural en 44 entre 3 y 4, también en esta ciudad. Veré si le tomo fotos (no paso muy seguido por allí, y siempre arriba de un colectivo) para poder comparar con más justicia.

 PD: Si quieren saber más sobre los crímenes de Kosteki y Santillán, pasen por este link en Google. O por este otro en Taringa!.

Bienvenido invierno

El hombre de la gorra

El otro día les contaba sobre el proyecto de pintar la cara de Jorge Julio López en Plaza Moreno, de un tamaño suficiente para que sea captado desde Google Earth.
Pues bien, ayer, martes 17 de junio, estuve en la plaza y contemplé asombrado el inmenso rostro, que se supone hoy habrá sido terminado. De todos modos, lo que capté es suficiente para darse una idea.

Esta imagen es de cuando llegué hasta la plaza. Es lo se ve a nivel del suelo.

Entonces pensé: ¿Cuál es el edificio más alto que esté cerca de la plaza? La torre de la Catedral está del otro lado, ¿entonces? Me di vuelta y he aquí: la Municipalidad platense está flanqueada por dos torres (a lo Tolkien), con oficinas de todo tipo de dependencias públicas. Recordaba que hace muchos años, en el último piso de esta torre, la 2, estaba Radio Provincia. Tal vez, ahora… Y me fui hacia allá.

Llegué al piso 15 (por ascensor, estoy hecho un desastre) y me encontré con que la vista directa a la Plaza Moreno no estaba libre, sino que tenía las oficinas de UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación, un sindicato). De modo que esgrimí mis mejores credenciales: “Hola, soy periodista de la agencia Diarios Bonaerenses y quería sacar una foto de la cara de López”, y me mandé por los laberintos burocráticos hasta llegar a este lugar, a esta ventana.

Un acercamiento. Miren la estatua que está en la esquina inferior izquierda. Si alguna vez la han visto, los ayudará a entender la magnitud del dibujo. Antes de subir, conté su diámetro en pasos: 30 pasos. Lo que nos da, más o menos, unos 30 metros.

Y acá les dejo este plano general, con Catedral incluida. Si quieren ver la foto más grande (en 1024 x 768), bájenla de acá.

Finalmente, agradecí a todos, bajé y me dirigí al edificio de la Municipalidad, con el mismo argumento. Sólo pude subir hasta el Salón Dorado, es decir, la altura de unos dos pisos, y asomarme al balcón que pertenece al Salón Blanco, un lugar pequeño y magnífico (”cuando hay un espectáculo en el Salón Dorado, acá se juntan para tomar algo los artistas”, me aclararon). De allí tuve esta insatisfactoria vista.
Lo paradójico es que el proyecto original quiere que el rostro de Jorge Julio López sea visto desde allí… y no se ve.

***

Hoy habrá actos por los 21 meses (un año y nueve meses) de la desaparición de este hombre, uno de los enigmas más extraños de estos días de por sí extraños. Extraño porque el Gobierno de este bendito país no se ha pronunciado firmemente sobre el caso, extraño porque los familiares de López se niegan a participar de las marchas que se hacen cada 18. Extraño porque hubo otros dos casos parecidos (Gerez y Puthod, uno en 2006 y el otro hace unos meses) que dejaron más dudas que certezas. Extraño porque mucho tiempo después del 18 de septiembre de 2006 fatídico hallaron unas llaves de López en el jardín, sin signos de herrumbre.
Yo arriesgué una hipótesis demasiado fantástica hace un tiempo, pero ahora creo sinceramente que la realidad tiende a ser demasiado pobre. Y que a este buen hombre, de gorra icónica y memoria prodigiosa, lo hicieron desaparecer, y al mismo tiempo convirtieron en mártir y símbolo, aquellos perjudicados por sus declaraciones en el juicio a Etchecolatz. 30 años después de todo aquello, sigue habiendo poderes que operan entre las sombras, y eso no me hace sentir precisamente tranquilo. De hecho, preferiría que a López lo hubieran secuestrado extraterrestres.

Hoy habrá actos. Y se supone que inaugurarán oficialmente la imagen. No creo poder asistir, por mi trabajo, pero veré si puedo tomar fotos en los días que siguen, en caso de que la imagen haya sido modificada.

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