MisCeláneas 2008.2
July 17th, 2008 by Mar
Hoy para Abril, Cuqui, Lord Byron
I. Debo antes que nada anunciar que Lord Byron está bien, muy bien. De hecho, hoy, miércoles 16 de julio, una semana y un día después del incidente, le di un poco de alimento balanceado y pudo masticarlo casi sin problemas. Se ve que la mandíbula, fracturada en su rama ascendente izquierda, está soldando a la perfección. Le quedará un poco torcida, pero eso es el minúsculo óbolo que le pagamos a la Parca para seguir en este mundo.
Haré un breve resumen de nuestras aventuras veterinarias.
Luego de la mordedura, luego de levantarlo en andas y ver la sangre que chorreaba por su boca y nariz, no quise hacer nada salvo acariciarlo y verlo morir. Pero eso no sucedió, y lo metí en una caja y lo llevé, primero, a Los Cardales, aquí en City Bell. Pero eran más de las dos de la tarde, y había cerrado. Lo único abierto era Trudys, sobre Centenario. Allí fuimos, y quedó internado, con suero, ya que tenía, según el amable veterinario, fractura del cornete nasal y alguna otra cosa, probablemente una fractura. Un par de días después, me confirmaron la rotura ósea, y me dijeron que si aceptaba lo operarían esa misma mañana. Pero el precio era más de lo que podía pagar, así que lo saqué de allí y lo llevé a la Facultad de Veterinaria de La Plata.
Esa mañana lluviosa, la del 11 de julio, la pasamos bien. Lo revisaron, lo durmieron y lo vendaron. Me dijeron que no hacía falta operarlo, que era un gato chico y fuerte, que solo se curaría. La venda, me explicaron, era para que la mandíbula se mantuviera en su sitio.

Estudiantes alrededor del gato, recién anestesiado.

Los especialistas.

Primer plano del bozal gatuno. Las patitas están peladas porque allí fue donde le inyectaban el suero.
El caso es que me lo llevé a casa e intenté darle papilla (alimento balanceado mojado en agua tibia). Y nada. Byron se desesperaba con las vendas.
Hasta que al otro día, al levantarme, vi que se había quitado todo. Lo cargué en un remís y lo llevé a Los Cardales, que en ese horario (mediodía) sí podía recibirme. Le terminaron de sacar la venda y me dieron una pasta de proteínas para que coma.
Y eso fue todo.

Esta foto es del lunes 14, la primera vez que tomó leche en una semana.
II. El domingo fue el cumpleaños número 10 de Abril. Su primera década. Borges decía, citando a Leonor, su madre, que tenemos la superstición del Sistema Métrico Decimal, que nos dominan los números terminados en 0. Es posible. Yo, reflexionando sobre mi vida, veo un ciclo, una vuelta completa, cumplida en estos diez años. Acontecimiento que, por otra parte, tendrá su post propio, no puedo prometer cuándo.

Abril.

Abril en la cama elástica.

Yo en la cama elástica.
III. El ocaso del sábado 12 de julio fue interesante. Iba a encontrarme con Graciela frente al Pasaje Dardo Rocha y, lo que nunca, se me ocurrió doblar por 47 desde 6 hasta 7. Es la manzana del Banco Provincia, rodeada por jardines y altos árboles. Y descubrí que a los pájaros del lugar les gusta salir (como a mí) a la hora en que el sol muere. Las bandadas que iban y venían conformaban un espectáculo impresionante, del que yo era el único espectador… y había mucha gente pasando por la cuadra, lo cual volvía todo aún más surrealista.

Luego el mundo volvió y yo volví al mundo.

El Pasaje.

La esquina de 6 y 50 bajo el Obelisco, el Omfalos de La Plata (no en vano allí hay una reproducción del plano de la ciudad).
IV. El 14, por la tarde, Graciela y yo fuimos hasta un taller mecánico para pedir un turno. Estábamos cerca de 17 y 72, una zona antigua y extraña de la ciudad. El sol poniente, ayudado por la densa humedad de estos días de verano alucinatorio, doraba la calle, transformando el lugar en una máquina del tiempo.


V. Ya saben que amo el frío, el invierno, las nubes grises. Pero estos días luminosos me provocan un dolor en el corazón, mezcla de melancolía y secreta felicidad. Una miel de rayos de sol fluye por mis venas. El mundo se deja amar con facilidad, pese a la humedad que afloja mis huesos (ya estamos viejos, ver punto II de esta misma MisCelánea) e impide que se seque la ropa que tengo en la soga. Estamos viviendo un impasse del calendario, nos hemos transportado en el tiempo hasta un lugar que no existe. Lástima y suerte que no durará.
VI. Ya las cuatro y cuarto de la tarde del 17 de julio, llegó la tormenta. El verano no duró.
VII. Esta tapa de hoy, del diario platense Diagonales, habla por sí mísma. No voy a hacer comentarios.

¿La quieren ver más grande? Hagan click acá.








Y acá les dejo este plano general, con Catedral incluida. Si quieren ver la foto más grande (en 1024 x 768), bájenla 
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