En la cima de la Tierra

El camino a la cima del Uritorco no es fácil. Es un monte bello y cruel. Muchos me dijeron que no era para tanto, que no se trata de una subida tan complicada. Evidentemente es una cuestión muy personal. Algunos tal vez recuerden que intenté subir otro día ocho, pero de enero de 2017. Esa vez una tormenta frustró mi intento. Tuvieron que pasar casi tres años y seis viajes a Capilla del Monte para que volviera a animarme.

El 8 de noviembre de 2019 subí, por primera vez, a la cima del “Cerro Macho” o “Cerro de los Loros”. Ese mismo día pensé en la crónica que iba a escribir más tarde. A lo largo de todo este año que pasó, dos veces intenté comenzarla. Perdí el archivo con el texto del primer intento y no me gustó para nada lo que armé en el segundo.

En estos días me di cuenta de que esa crónica nunca va a escribirse. No vale la pena relatar cosas repetidas, una historia que mil veces se ha leído. De modo que opté por exponer solamente las fotos. Espero que sirva como muestrario de lo que uno puede encontrarse a lo largo del recorrido.

Aviso que es un post pesado: son casi 40 imágenes. Denle tiempo.

El comienzo de la subida.
El primer descanso: el Mirador del Caminante.
Allá, a la izquierda, sigue el camino.

Segundo descanso: Posta del Silencio.
Allá a lo lejos, Capilla. Acá nomás, el camino ya andado.
La sombra del Navegante Solitario.
Tercer descanso: Hondonada del Buey..
Ascensión.
El camino.
Jeroglíficos. Alguno tan antiguo como 1974. 45 años.
Cuarto descanso: Quebrada del Viento.
El objetivo.
Apenas pasé la Quebrada del Viento cuando me quedé asombrado por esta ladera cubierta de una hierba que parecía tan suave al tacto como el pelaje de un animal.
Más cerca.
Ya no sé si es el camino que dejaba o el que me quedaba. A partir de cierta altura, las sensaciones cambian y hasta la luz es distinta. Ya les contaré hacia el final algo que me pasó en la bajada.
A partir de acá les muestro una serie de fotos del «Cóndor de Uritorco», una formación claramente artificial que, hasta donde yo sé, describió primero mi amigo Gustavo Fernández.
Nos acercamos…
…más y más
Desde el otro lado.
Imagen muy similar a la anterior, pero desplazada horizontalmente. Y como frutilla del postre, arriba a la derecha, un pájaro que tranquilamente puede ser confundido con un ovni. O viceversa.
Entrada a una cueva poco profunda, pero notable.
El Refugio. Mitad del recorrido. Hasta acá llegué el 8 de enero de 2017.
La cima parecía tan cercana.
Quinto descanso: Valle de los Espíritus. Mismo título de un recordado libro de Guillermo Alfredo Terrera sobre el Uritorco y sus misterios.
Dejamos el Refugio atrás.
En el lateral del Refugio hay formas realizadas con piedras que se ven mejor desde la distancia.
Un acercamiento.
Pampilla. Sexto y último descanso.. Aquí me senté un rato y durante unos diez minutos escuché nocturnos de Chopin bajo el sol abrasador.
Capilla, mucho más lejos.
Por fin, la cima, unas cuatro horas después de comenzar el ascenso.
Junto al cartel.
Horizontes perdidos.
Lejanías.
Soledades.
En la cruz.
Cartel y cruz.
Cruz y cartel.
El último panorama desde la cima.

La bajada me resultó mucho más pesada que la subida. El cuerpo pasó factura. Un detalle: mi celular se reinició una vez tras otra. Yo creía que era por el calor, pero he estado en lugares mucho más cálidos y nunca pasó algo así. ¿La energía del cuarzo? ¿El guardián de la montaña? ¿O qué?

***

La cuestión es que, por fin, pude llegar. Fue la primera vez de una serie que, espero, continuará dentro poco.

Añado esto el 30 de noviembre de 2020: la primera vez que intenté subir el Uritorco la «entrada» costaba algo así como 400 o 450 pesos. Eso fue en enero de 2017. En noviembre de 2019, cuando hice la ascensión que cuento aquí, me costó 700 pesos. Me acaba de señalar un amigo que hoy, tras estar cerrado el acceso al Uritorco durante ocho meses por la cuarentena, acceder a la subida cuesta 1700 pesos. Es decir, aumentó un 142 por ciento de un año al otro. De más está decir que la inflación registrada en nuestro país en ese plazo no llegó ni a la mitad. Me asombra ese aumento, que va a terminar alejando a más gente de un recorrido apasionante.

Marcelo Metayer Escrito por:

2 comentarios

    • Marcelo Metayer
      27 noviembre, 2020
      Responder

      Muchísimas gracias a vos, amigo! Sin tu ayuda no hubiera llegado, y lo sabés. Abrazo.

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