De Chascomús a México: los Vidal y su viaje misterioso en una noche de niebla

“Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar”, escribe famosamente Borges al comienzo de uno de sus mejores relatos. En mi caso debería decir: “Debo a un podcast de Gustavo Fernández el conocimiento de que el caso Vidal no estaba cerrado”. Escribí hace unos días un artículo para Agencia DIB en el que hablo del asunto. Al día siguiente de su publicación me escribió Alex Chionetti para pasarme más detalles. Ahí decidí expandir la nota original. Y hay cosas que me dijo Alex que van a ser contadas en un futuro próximo. Ahora sí, los dejo con uno de los casos más polémicos de la ufología vernácula.

Salieron. Se despidieron. Subieron a su auto y tomaron la ruta para ir hacia una ciudad vecina. Las estrellas lastimaban esa fría noche de mayo en la Ruta 2. Solo había oscuridad, la mancha de las luces del Peugeot 403 sobre el asfalto, la cúpula del cielo. Y de pronto: niebla; el desvanecimiento; el auto detenido bajo la luz del sol. ¿Qué había pasado? No conocían el paisaje. Se detuvieron y preguntaron. Era imposible. Habían salido de Chascomús, provincia de Buenos Aires, Argentina, y estaban cerca de la ciudad de México, en América del Norte, dos días después. Corría junio de 1968 y nacía una de las historias más misteriosas relacionadas con la ovnilogía nacional: el caso del matrimonio Vidal y su teleportación. ¿Existieron de verdad? ¿Se trató de una leyenda urbana o de la promoción de una película? Hoy en día, más de cinco décadas después, si bien muchos expertos coinciden en señalarlo como un fraude, hay quien duda. En lo que sí todos coinciden es en que el relato es asombroso.

El asunto se conoció en el ámbito porteño el lunes 3 de junio de ese año tan particular, en el que ocurrió la mayor oleada de ovnis de la historia argentina y en el que el caso de los Vidal fue una de las joyas más brillantes. Ese día, el diario la Razón usó un título perfecto: “¿Qué es esto?”. Allí se narraba que “un colectivo estado de sorpresa, mezclado con temor y desconcierto, viven las poblaciones de Chascomús, General Pirán, Coronel Vidal y Maipú, a raíz de un extraño y casi extraterreno suceso que habría ocurrido hace apenas unos días a un matrimonio vinculado a pobladores de la última localidad bonaerense mencionada”. Luego se contaba que “un par de semanas el matrimonio de apellido Vidal, que se dirigía en su automóvil por la ruta nacional Nº 2 desde la localidad de Chascomús, donde habían participado de “una suculenta cena”, a Maipú, perdieron la conciencia al entrar en un espeso banco de neblina. Cuando la pareja volvió en sí, descubrió con asombro que se hallaban en la ciudad de México y que habían pasado 48 horas desde su desaparición de la ruta.

Infografía: Natalia Comai para DIB
Infografía: Natalia Comai para DIB

El misterio había comenzado gracias a que habían salido de Chascomús junto a otro matrimonio en su propio auto. Éstos llegaron a Maipú y ahí se dieron cuenta de la desaparición de los Vidal. Salieron a buscarlos y no los encontraron. Dos días después, en la casa de una familia Rapallini, en Maipú, recibieron una llamada telefónica. Les dijeron que les iban a hablar del consulado argentino en México. Era el señor Vidal, amigo de la familia maipuense. Les dijo que estaba todo bien y que iban a volver vía aérea. Los fueron a esperar a Ezeiza; la señora Vidal fue internada en una clínica, víctima de una crisis nerviosa.

Dos días perdidos

Vidal (que en relatos posteriores es mencionado como Gerardo Vidal) contó a los familiares pormenores de lo que les había ocurrido en la ruta esa noche. En la historia que siguió recogiendo La Razón, se menciona que “a poco de abandonar los suburbios de Chascomús se presentó ante él, imprevistamente y de manera sorpresiva, un espeso banco de niebla. Disminuyó la velocidad para entrar en él y, de ahí en adelante, no recuerda más detalles… Hasta que de pronto, y en pleno día, recuperó la visión y el sentido de las cosas, miró alrededor y vio que se hallaba en un camino de tierra desconocido”. El automóvil estaba detenido y había otro detalle extraño: la pintura estaba quemada como si la hubiesen sopleteado.

Sus relojes se habían detenido. Anduvieron un poco y descubrieron, tras hacer unas preguntas, que se hallaban en México, dos días después de la fecha en la que salieron de Chascomús.

Oscar Galíndez publicó un artículo sobre los Vidal en la revista Flying Saucer Review vol.14 nº 5, octubre-noviembre de 1968. Allí incluyó este mapa donde señaló que el recorrido del 403 pasa por sitios de otros sucesos famosos. Por alguna razón, marca una distancia diferente a la que me señaló Google: 6.400 kilómetros.
Oscar Galíndez publicó un artículo sobre los Vidal en la revista Flying Saucer Review vol.14 nº 5, octubre-noviembre de 1968. Allí incluyó este mapa donde señaló que el recorrido del 403 pasa por sitios de otros sucesos famosos. Por alguna razón, marca una distancia diferente a la que me señaló Google: 6.400 kilómetros.

La Razón aseguraba que había hablado con la familia Rapallini, de Maipú, que había confirmado estos hechos. Añadieron que el vehículo de los Vidal había sido “trasladado a un laboratorio de los Estados Unidos para su posterior investigación y a cambio les entregaron uno nuevo”.

De inmediato, periodistas de toda Argentina intentaron dar con los Vidal para entrevistarlos pero nadie los encontró. No obstante, La Razón, La Mañana y La Capital de Mar del Plata siguieron publicando notas con más detalles del caso, presuntamente obtenidos de familiares de la elusiva pareja.

De los diarios porteños, La Nación solo hablaba de una “versión” y comentaba que “la investigación de los periodistas en Coronel Vidal no dio el resultado esperado”. Los periodistas del diario se movilizaron a Maipú y ahí apareció otro dato interesante: la historia, según el intendente de la localidad, Carlos Lastra, se había comenzado a difundir “hace alrededor de veinte días”, es decir, alrededor de mitad de mayo de 1968 “y fue comentada en la reunión del Jockey Club”. Igualmente, el título de la nota lo dice todo: “Califican de imaginaria a una singular versión”.


“Che Ovni”

El 7 de agosto, en tanto, se estrenó en los cines argentinos “Che Ovni”, un filme de Aníbal Uset, que años después se haría conocido por “Rock hasta que se ponga el sol” (1973). En la película de 1968, el cantante de tangos Jorge Sobral hace dedo en la ruta, lo levanta una chica que maneja un Peugeot 404, después de un escarceo erótico termina conduciendo él, y de golpe un platillo volante los secuestra y aparecen en una ruta de Madrid. De hecho, en un momento se les cruza Juan Domingo Perón… De hecho, en un momento se le cruza Juan Domingo Perón…

El afiche original de “Che Ovni”. (Colección del autor)
El afiche original de “Che Ovni”. (Colección del autor)

La mayoría de los estudiosos coinciden en que los parecidos entre el caso Vidal y la película son muy sugerentes y que lo que le ocurrió al matrimonio desaparecido podría ser un rumor echado a correr para promocionar la cinta.

“Che Ovni” (Aníbal Uset, 1968)

Según el periodista Alejandro Agostinelli, autor de “Invasores – Historias de Extraterrestres en Argentina” (2009), el primero que habló con el director de “Che Ovni” fue el escritor y guionista Alejandro Chionetti. “A principios de los 90, si no me equivoco, Aníbal Uset, director de ‘Che OVNI’, le confió a Chionetti que el caso había sido un ardid para promocionar la película”, comentó Agostinelli al especialista necochense Guillermo Daniel Giménez.

Las publicidades de “Che Ovni” comenzaron a aparecer en los diarios el 1º de agosto. Las dos primeras, horizontales, son mucho más pequeñas que el otro cartel, aparecido el día del estreno.
Las publicidades de “Che Ovni” comenzaron a aparecer en los diarios el 1º de agosto. Las dos primeras, horizontales, son mucho más pequeñas que el otro cartel, aparecido el día del estreno.

El autor de “Invasores” también entrevistó a Uset en otra ocasión y tampoco logró nada convincente: le habló de un intento de promoción entre La Razón y el periodista de espectáculos “Tito” Jacobson, y de cómo Juan Alberto Mateyko, extra en “Che Ovni” (aparece como “Mateico”), terminó en el programa “Sábados Circulares”, de “Pipo” Mancera, hablando del caso Vidal como si los conociera. Pero Agostinelli reconoce que nunca pudo encontrar la punta del ovillo.

La entrevista a Uset en La Cosa 24, diciembre de 1997.
La entrevista a Uset en La Cosa 24, diciembre de 1997.

Uset repitió la historia allá por 1997, entrevistado por una periodista de la revista de cine La Cosa. “La película surgió de una fantasía mía”, aseguró, y añadió que “paralelamente a eso hubo una historia de que ese hecho fantástico se empezó a relacionar con un hecho de la realidad”. “Se creó una leyenda que no fue tal, hasta el día de hoy no creo que haya existido ese matrimonio Vidal”.

¿Caso resuelto?

No obstante los dichos de Uset, a la distancia no es tan fácil quedarse con la versión de que la historia de los Vidal fue apenas una promoción para su película. Para empezar, la historia desapareció de la mayoría de los medios de manera tan fulgurante como apareció, a principios de junio de 1968. La primera mención de “Che Ovni” en los diarios fue el 1º de agosto de 1968, cuando apareció una pequeña publicidad en las páginas de espectáculos que anunciaba una película “comiquísima, graciosísima, divertidísima, ovnivísima”. Había pasado más de un mes y medio del caso del matrimonio de Chascomús y en un mundo sin Internet ni redes sociales es difícil establecer hasta qué punto un rumor podría haber funcionado como una campaña publicitaria efectiva.

Por otra parte, las similitudes entre la película y el caso de presunta teletransportación, si bien llamativas, no son tantas. Primero y principal, en el relato de los Vidal jamás se menciona un ovni, sino una niebla extraña. Después, si bien el automóvil de los Vidal y el del cantante de tangos en “Che Ovni” es de la misma marca, un Peugeot, los chascomunenses viajaban en un 403 y Sobral en un 404, que no son tan parecidos.

Arriba, un Peugeot 403. Abajo, el 404 blanco que Sobral conduce en la película.
Arriba, un Peugeot 403. Abajo, el 404 blanco que Sobral conduce en la película.

Además, la cinta de Aníbal Uset es un cúmulo de situaciones absurdas y de montaje caprichoso, que hizo sospechar a algunos investigadores si no se habría realizado a las apuradas en los dos meses que pasaron entre la difusión del caso y el estreno. La Nación publicó una breve reseña de la película el 10 de agosto de 1968, en la que afirma que Uset “no pudo evitar una quiebra casi constante en la continuidad narrativa del relato ni impedir que el film experimentara notorios altibajos en su desarrollo”.

La impresionante escena en la que el ovni abduce el automóvil en el que viajan Jorge Sobral y su acompañante.
La impresionante escena en la que el ovni abduce el automóvil en el que viajan Jorge Sobral y su acompañante. Nótese que el plato volador es muy distinto al del afiche de la película.

Más allá de que la filmación de un largometraje, por desarticulado que parezca al espectador, siempre lleva un tiempo considerable -hay excepciones, como las películas clase B de Roger Corman que se hacían en pocos días-, en “Che Ovni” encontré al menos dos detalles que refieren al año 1967: una revista “Blanco y Negro” del 8 de julio de ese año, que aparece en una secuencia, y la mención destacada del disco de The Beatles “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, que salió al mercado el 26 de mayo.

Marcela López Rey, “La Cósmica”, junto a un ejemplar de la revista Blanco y Negro del 8 de julio de 1967.
Marcela López Rey, “La Cósmica”, junto a un ejemplar de la revista Blanco y Negro del 8 de julio de 1967 (tapado por otra revista), en el punto 0h 24′ 43″ de la cinta, o al menos la copia que está en YouTube y que dejé más arriba.
La secuencia de “Che Ovni” en la que aparece el disco “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band”, de los Beatles, en el punto 0h 58’53” de la película.
La secuencia de “Che Ovni” en la que aparece el disco “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, de los Beatles, en el punto 0h 58’53” de la película.

Abierto

El ovnílogo argentino Carlos Ferguson, por su parte, afirma que el caso Vidal es “un clásico que sigue abierto”. Y de hecho sugiere que la secuencia inicial de “Che Ovni”, la de la aparición del plato volador y la teletransportación, pudo haber sido agregada a las apuradas cuando se hizo conocida la historia del matrimonio.  

Lo más importante es que en su artículo (disponible en este enlace) cita a otro experto, el cordobés Ángel Díaz, que asegura haber encontrado a una mujer, E.B., que conoció a la pareja que vivió la insólita experiencia. Hasta da los apellidos “reales”: Aubone – Berazategui. Según esta versión, la pareja salió de Capital Federal (no de Chascomús) hacia Mar del Plata. En las proximidades de Maipú ingresaron en un banco de niebla, y a partir de aquí la narración entra en un terreno conocido.

El camionero misterioso

Con respecto a la cuestión de la niebla, el artículo de La Nación mencionado más arriba cita otra historia, que al parecer nadie dio importancia frente al shock de la teleportación. Se trató del testimonio de un camionero, citado por “el señor Carlos J. Bertarelli, quien nos hizo saber que más o menos por la fecha en que se registró el suceso que comentan los diarios ocurrió un hecho curioso a un camionero. En circunstancias en que avanzaba por la ruta 2, a la altura de Chascomús, advirtió una nube extraña a su frente y el motor de su camión se paralizó. Descendió del vehículo para tratar de establecer el origen del supuesto desperfecto y notó que le faltaban fuerzas y apenas podía tenerse en pie apoyándose en el camión”.

“Era un malestar general -continúa la nota-. Poco después, la nube se corrió hacia el oeste y se sintió mejor logran poner en marcha su vehículo. Al llegar a Maipú se trasladó al hospital de la calle Lavalle, donde expresó que sentía cierto malestar. Fue atendido por personal de guardia. Las señora Emilce Artimaño, de la administración del hospital, nos manifestó ayer que había oído ese comentario de las enfermeras de ese nosocomio”.

“¿Qué han hecho con nosotros?

¿Qué pasó entonces con los Vidal? Para Agostinelli, “desaparecieron dos veces. La primera vez, de Chascomús; la segunda, de la realidad”. Lo único cierto es que la teletransportación del matrimonio es uno de los casos más famosos, y polémicos, relacionados con lo extraño en nuestro país, y en el mundo. Solo queda pensar en las palabras que Patrice Gastan pone en boca de la señora Vidal en su libro “Desapariciones misteriosas” (1973), palabras que nunca fueron publicadas en ningún diario, pero que siguen impresionando a través de los años: “Pero, entonces, ¿qué han hecho con nosotros durante estos dos días? ¿En manos de qué criaturas hemos estado?”.

Marcelo Metayer Escrito por:

5 comentarios

  1. Nelson Pescara
    12 junio, 2022
    Responder

    Yo hey conocido a Jorge Vidal. Esto paso en 1968 o 1969, no estoy seguro, pero no tiengo dudas que conoci a Jorge Vidal en la presença de Wlli Wirz, ufologista, acá en Brasil,

    • Marcelo Metayer
      12 junio, 2022
      Responder

      Hola Nelson, qué interesante dato. Podrías contar algo más?

  2. shaman
    13 junio, 2022
    Responder

    Muy buena nota, muy inspirada.

    • Marcelo Metayer
      8 julio, 2022
      Responder

      Gracias amigo!

  3. Carl Allen
    14 junio, 2022
    Responder

    Yo tener copias fotostaticas dw testimonianza couple Vidal ante Armada de los USA bajo hipnosis chemicalmente inducida.

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