No todo es pesadumbre. Aun yo, aún mis amigos, salimos por ahí.
La noche del sábado, Soledad nos dijo que cerca de nuestro trabajo, en la Casa del Pueblo, hacían una fiesta y había choripán y cerveza. Suficiente para nosotros. Nos dirigimos con el estómago y la cabeza abiertos. Comimos, tomamos un poco, y después empezó la fiesta.
No saben cómo tocan estas chicas. Ritmos “tropicales”: cumbia y otros. Excelente nivel.
Y después me dio gusto ver a todos estos universitarios bailando cumbia. Ninguna sofisticación. Sólo diversión. Y yo estaba allí, y saltaba como una pelota, y me divertí horrores.
Luces sicodélicas. Una camisa, el techo.
Y finalmente, los héroes. Soledad y Gastón, a las 5 y media, poco antes de irnos.


No puedo creer la foto que sacaste!!!Me refiero a la primera de las luces,si eso es puramente luz
no se puede creer,me encanta.
Te felicito,me encanta.
¿Y por qué no hay fotos suyas rebotando por la pista de baile, señor?
He entrado por casualidad en tú blog,
me gusta, es desenfadado y alegre.
Nos separan kilómetros pero la diversión y el buen humor no tienen fronteras.
Enhorabuena
Un beso.
sjover.com/TeresaLopez/
Tamara: Gracias, vi las luces y enseguida tuve el impulso de fotografiarlas. Es más instinto que pensamiento… y últimamente me estoy manejando mucho así.
Marcelo: Me doy cuenta de que soy muuuuy renuente a entregar la cámara. Quiero sacar todas las fotos yo.
Mari: Gracias, es divertido que me digan “desenfadado”. Los kilómetros no son barreras hoy día. Gracias de nuevo por tu enganche.
Besos a todos.